El Hospital del Oriente de Asturias (HOA) adquirió en 2018 una campana de flujo laminar, un instrumento (estación de trabajo) que se emplea para tener ambientes libres de contaminación y atmósferas reguladas, y que permite, entre otras tareas, elaborar fármacos personalizados para pacientes oncológicos. Este tipo de aparatos cuesta entre 3 y 7 millones de euros, según el modelo. El del Hospital de Arriondas no se utilizó nunca, lo que ha obligado a cientos de pacientes de la comarca a trasladarse a otros hospitales durante estos últimos siete años.