A través de la enésima medida de presión contra Hamás, las autoridades israelíes han vuelto a usar a la población de Gaza. Esta vez han decidido interrumpir el suministro de electricidad del enclave palestino, provocando que las plantas desalinizadoras dejen de funcionar y que el pueblo gazatí no pueda acceder a agua potable en medio de la crisis humanitaria causada por el bloqueo de la entrada de ayuda. Casi 10 días después de la expiración de la primera fase del alto el fuego en Gaza, el Gobierno israelí ha enviado una delegación a Qatar para continuar las conversaciones para la extensión de la tregua.