El 30 de noviembre de 2022, hoy hace tres años, el mundo cambió de golpe. OpenAI, una start-up hasta entonces desconocida fuera de Silicon Valley, lanzaba ChatGPT, un generador de texto capaz de simular una conversación humana. El chatbot se convirtió en un fenómeno que sorprendió a propios y a extraños y prendió la mecha de una carrera comercial y geopolítica por hacerse con el control de una tecnología llamada a marcar una época: la inteligencia artificial.