El monolito dedicado a las víctimas del Holocausto –Shoá en hebreo–, en el Campo San Francisco, volvió a ser este domingo un lugar de memoria y recogimiento, a dos días del 81 aniversario de la liberación del campo de concentración de Auschwitz. «Es un acto necesario para no olvidar y para denunciar el odio», afirmó Aida Oceranski, presidenta de la comunidad judía del Principado, al inicio del homenaje celebrado al mediodía, cuando decenas de personas se congregaron en un ambiente de frío y viento, apenas unos minutos antes de que la Policía Local cerrara los accesos al parque por el temporal.