La entrada de Cocina Hermanos Torres es la fachada de una casa con el techo a dos aguas, con la pared fantaseada por troncos que sugieren un bosque. Son las dos palabras, casa y bosque, las que inspiran este texto tras una comida en la que la técnica y la belleza –ah, la belleza, que desaparece de la alta cocina, ajusticiada por el mal gusto– se han entrelazado como las volutas en arabesco de un buen habano.