Zelenski sortea los escándalos de corrupción, pero afronta un nuevo dilema: ¿qué hacer con las imposiciones de Trump?

A la oficialidad rusa le gusta describir al presidente de Ucrania como un “dictador ilegítimo”, pero a diferencia de lo que ocurre en Rusia, Egipto, Corea del Norte y otras dictaduras, en las calles ucranianas es muy difícil encontrase con un solo cartel o valla publicitaria con el rostro o la efigie de Volodímir Zelenski. El culto al líder, como el que Donald Trump trata de imponer en Estados Unidos, no existe. Ni siquiera en estos tiempos brutales de guerra. El patriotismo se cultiva con banderas nacionales, reverencia hacia los militares que defienden el país y un sinfín de reclamos que llaman a la población a alistarse en el Ejército para subsanar las acuciantes carencias de efectivos. Zelenski es un político de carne y hueso, con un apoyo todavía mayoritario pese a los escándalos de corrupción, pero con fecha de caducidad, como sucede en las democracias.


2 w.
Politics
ID: 4455272922447691799


Similar News expand_more


Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Real Estate
Politics
Politics
Politics
Politics
Real Estate
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Crime
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Crime
Politics
Crime
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Politics
Add Watch Country

arrow_drop_down